Museo Balenciaga

Museo Balenciaga, Creación de la experiencia del lujo de alta costura:

El Museo Balenciaga en Guetaria ( Guipúzcua), hace una exposición excepcional por la conmemoración del 120 nacimiento del modisto vasco Balenciaga, presentada a la prensa por la directora del centro, Miren Vives y el comisario de la exposición, Igor Uría.

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Al entrar en la exposición el pasado vuelve y vuelve a las casa de alta costura, evocando sus salones, con una muestra de su mobiliario y de piezas de su casa en París. Junto a diversos objetos, los ceniceros omnipresentes de sus salones, detalles de una época donde fumar era un signo distinguido.Tarjetones y diferentes invitaciones a los desfiles, cartas de agradecimiento de personalidades, cubren los expositores.

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Balenciaga para dar a conocer sus colecciones disfrutaba de espacios amplios pintados de color blanco, con grandes ventanales y acompañados de una moqueta gris, para que lo único que pudiera destacar fueran sus obras.

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Presentaciones que hacia en las cuatro casas que tenia la firma ( San Sebastian, Madrid, Barcelona y París), rodeadas de un silencio total, en el que las modelos realizaban desfiles delante de un selecto grupo de clientes, convirtiéndolos en eventos de una enorme exclusividad. Balenciaga encarnaba el súmmum de la alta costura y el lujo.

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El mundo de Balenciaga, un selecto y exclusivo club, donde no se podía legra fácilmente, para ello solo òdias ser cliente de la firma, si de ante mano otra mediara para que la casa hiciera una invitación a la nueva aspirante.Cuando la invitación era recibida, a la nueva clienta se le asignaba una vendedora, la cual se encargaba de acompañar en todo el proceso de creación y pruebas, así como elección de los trajes.

La exposición recorre el pasado del diseñador, donde se pueden ver colecciones, mas de 60 piezas, medio centenar de vestidos, así como accesorios, pañuelos, material visual y sombreros, piezas únicas nunca vistas antes.

Llegando al final del recorrido vamos viendo como el modisto abre en París su pro era boutique en 1948, en la Avenida George V, a parte d ese momento ya no fue un lujo exclusivo, sus escaparates mostraban un lujo que a antes sólo fue para los ojos y la piel de una selecta clientela. Ahora otro tipo de clientela podía tener, aunque solo fuera un perfume o un pañuelo, lo que antes tenían oculto.

También se expondrá a finales del mes de Abril parte d ellos 400 vestidos del modista vasco que la millonaria Bunny Mellon adquirió. Una vieja dama  de la aristocracia Americana que viajaba con frecuencia a París en su jet. Y que Bunny Mellon donó a la institución a su muerte, acontecida en marzo del pasado año.

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El responsable de esta buena nueva para el museo es Hubert de Givenchy,íntimo de Balenciaga y quién heredó a Bunny como cliente cuando el vasco se retiró de la alta costura en 1968.

Balenciaga llegó a tañer a casi 50 personas en su taller parisino trabajando en exclusiva para Bunny, adad la lata cantidad de prendas que pedía, entre ellas, sus monos de trabajo para arreglar el jardín.

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Balenciaga era capaz de ser innovador y tradicional creando prendas que otorgaban confianza, elegancia y comodidad. El último espacio de la exposición acerca al público a la democratización en cierta medida, de la alta costura.

Vestir un Balenciaga era un signo de distinción, solo al alcance de una élite a precisado Uría.

” Cristian Dior era el modisto d elas millonarias y Cristobal Balenciaga, el de las multimillonarias”.